La denominación “osteosarcoma” se aplica a un grupo heterogéneo de neoplasias malignas de células fusiformes que tienen como rasgo común la producción de hueso inmaduro, también denominado “osteoide”. El grado de malignidad, y la consiguiente tendencia a metastatizar (o diseminarse), viene determinada por el grado histológico (esto es, la imagen que ofrece en el estudio microscópico).

Esta familia de sarcomas incluye desde variantes en los que la curación queda garantizada únicamente con cirugía hasta casos letales, incluso tras las más agresivas medidas terapéuticas. A pesar de que las tasas de curación pueden aproximarse al 65-70% en casos de enfermedad localizada tratados con terapia multimodal, el tratamiento suele ser largo y arduo, y con frecuencia tiene una duración de un año o incluso superior. Dada la progresiva mejora en la tasa de supervivencia, de manera continua surgen nuevos nuevos desafíos en relación a los cuidados a largo plazo de los pacientes con osteosarcoma. Por consiguiente, el cuidado de los pacientes con osteosarcoma se lleva a cabo de forma óptima en un centro oncológico multidisciplinar, donde se dispone, de manera más directa y rápida, de los recursos y el personal requerido para el cuidado de estos complejos casos. El texto que sigue a continuación se centrará en el osteosarcoma de alto grado clásico, si bien, según proceda, se hará referencia a los subtipos existentes. Es también muy importante señalar que este artículo no pretende en ningún caso ser exhaustivo, sino ofrecer un resumen de los conocimientos actuales sobre el tema que faciliten la comunicación entre el enfermo y el médico.

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